martes, 12 de agosto de 2014

Te quise todos los días antes de irme a la playa.

Quisiera escribir algo para ti, quisiera hacer que todo lo que siento coja forma, quisiera demostrar al mundo la despedida más bonita que jamás haya existido.

Pero no puedo, no puedo, porque mi corazón sangra y mis dedos tiemblan, mi mente se nubla y mi cabeza se parte, mis ojos se humedecen y mi garganta se seca, porque me doy cuenta que lo más maravilloso de éste mundo nunca se podrá expresar; no se plasmará en una foto, no se escribirá en un capítulo, no se escuchará en una canción.

 Sólo el recuerdo del sentimiento podrá ser fiel a la magia de la belleza. Sólo tu y yo podremos entender las lágrimas que caen de nuestros ojos. Lágrimas que una vez brillaron al Sol del atardecer, que una vez fueron secadas por la mano del viento y que una vez fueron ahogadas en un silencio en donde todo quiso expresarse y no le dio tiempo por atascarse en nuestras bocas.

Me siento triste, desgarrado y dolido, me siento hueco, pero me siento bien. Porque contigo he compartido el cierre de un capítulo mejor que de cualquier libro que pudieses darme, porque se que aún con éste vacío que sentimos tu y yo, se que ha sido lo más bonito jamás vivido en ésta triste y fría realidad.

 Recuerda las promesas que me hiciste, recuerda que te obligue a prometerlas, recuerda, por favor, porque mi voz no será capaz de volver a repetirlas.

 Te quise todos los días. Y cada uno de ellos.


 Nunca te olvidaré.

No hay comentarios:

Publicar un comentario