martes, 27 de septiembre de 2016

Ícaro

Caen mis plumas una a una, las arranca la verdad veraz del Sol; pero caen sin bailarle al aire, caen del peso de la desilusión, del tedioso aleteo en el que se convierte el anhelo al querer subir más arriba.

Más que alas parecen, piedras. Piedras de color gris, del frío color de las palabras tenaces de los mayores; de los que admiran mis inútiles alas del color con el que se maquillan las nubes antes de llorar.
Piedras parecen mis alas que caen dañando a otros pájaros. 

Mejor no hacerle daño a nadie, no quiero dañar a quienes tienen de verdad alas para volar, para reflejar con su blanco la luz del veraz Sol; mejor dejar de ser aire y convertirme en lo que soy.