martes, 25 de octubre de 2011

Soy el de antes, ¿me recuerdas?

No era aún ni la una de la noche cuando empecé a escribir esto que debía acabar siendo una historia recapacitando sobre, mí...

Acabo de volver del pasado mediante el extraño baño de mirar atrás, verlo con detenimiento y decir:
Lo recuerdo, fue así.

¿Te has quedado alguna vez atrapado en el pasado? Pues te aconsejo que intentes no permanecer mucho allí, pues ya se encarga de estar siempre vigente en cada momento del presente.
'Lo que importa es el ahora' , que gran optimismo decirlo ahora que lo pienso. El "ahora" no existe, pues ahora ya es pasado. Por lo tanto, todo son solo recuerdos, más recientes o más antiguos, son recuerdos del "antes" y el "ahora", ¿sería así?
¿Me he estado engañando acaso?
¿Ocultando una realidad?
¿O acaso simplemente es este pensamiento fruto de una recaída?
No.
No es ninguna recaída, soy yo, soy el de antes, otro recuerdo del pasado.

Soy el que de alguna forma se envidia a sí mismo. Pues cuando ocurre este caso, quedarse atrapado por los sucesos ocurridos, anhelamos volver a vivirlos, pero solo fueron parte del camino, solo fueron capítulos de el libro sin fin.

¿Me recuerdas?

martes, 12 de julio de 2011

Conociendo a Azar.

Hace poco leí un estado de un conocido "Las melodías que escuchamos, son los reflejos de nuestro estado de animo emergente", pues bien, esta es la mía y se la dedico a todo aquel que no supo apreciar lo que voy a relatar.

Solo miraba el amanecer, una cálida y poderosa luz se abría paso entre los fríos abrazos del clima. Era casi como observar el nacimiento de un ser invisible pero mágico, que se imponía ante el mundo, retándolo a que lo parasen y sabiendo que jamás lo conseguirían.
Mientras me mantenía sentado con las rodillas como reposabrazos a la altura de mis hombros, veía como pasaban personas a una gran velocidad, eran como sombras para mis ojos pues estos estaban fijados en el ser mágico de fuego.
Una de esas sombras se sentó a mi lado portando una máscara color de la leche sobre el rostro, ¿quien era? No lo sabía en ese entonces, así que decidí preguntárselo. Me dijo que él tenía muchos nombres y muchas apariencias, y que podía llamarle Azar.
Volví a mirar al ser mágico y pregunté que porque se había sentado al lado mío. Me contestó que era un sitio público, podía sentarse donde quisiese. ¿Un sitio público? ¿Acaso mi subconsciente estaba jugando donde no debía? Eso no era un sitio público, eso era mi mente. No existían esas personas delante mía, eran puras sombras de mis recuerdos, ese parque, era una creación de mi imaginación. Eso no era el mundo real. Robé el amanecer y me lo llevé a mi mente para poder observarlo tanto tiempo como quisiese mi caprichoso ser, de manera tranquila y aislada, quería recorrer todo detalle de aquella escena.
Azar empezó a hablarme, yo no parecía escucharle, pero sus palabras fueron escuchadas con gran atención. Me explicó que él era todo aquello que yo viví con alguien. Que él siempre estaba conectado a mí en la vida de mi día a día. Me contó que él fue mi familia, y su rostro y voz cambiaron al de mi madre. Azar giró su cabeza y me dijo, también fui tu mejor amigo, y se transformó en él. Se levantó y miró al Sol, estaba en lo alto del cielo, sin poder alcanzarme con su luz, la sombra de un árbol junto al banco me resguardaba de sus dedos dorados, cubriéndome mi todo en un tono sombrío. Azar se transformó entonces en A, y susurró también, que fue mi primer amor y también el último, y justo su apariencia volvió a cambiar al del chico de ojos azules como el mar más cristalino. Azar repitió su metamorfosis para ahora ser 12, quien dijo que fue también todas aquellas personas que me utilizaron para ponerse en pie, para volver a vivir sonrientes, a las que ayudé y que luego me tiraron al barro, abandonándome sin compartir su felicidad y dejándome devorado por el olvido. Tomó ahora la apariencia y voz de mi alma gemela y me dijo mirándome ahora de frente, que también fue la gente que nacieron gracias a mí y demostraron al mundo quienes son, que son fuertes y que no volverían a ser aplastados, que comparten desgracias y gracias conmigo, sin abandonarme. Ahora mutó en Princesa y me explicó que fue también las personas que me quieren y me añoran sin tener vínculo de sangre. Azar mantuvo esa forma para decirme que nunca se alejaba de mí, que él era todo aquella persona con la que yo vivía alegrías, penas, tramas, miedos y más cosas. Él era algo que siendo parte de mí, no me obedecía.
Finalmente, Azar se convirtió en un ser de llameante pelaje oscuro, un ser que ya no estaba conmigo, un ser que me abandonó sin poder oponerse a la figura de la parca. Ese ser, era Gala, era mi perra. Estaba tan viva, brillaba para mis ojos como cuando vivía, era como tenerla en carne y hueso, como si nunca se hubiese ido. En mi mente sonó la voz de Azar pero la oía de forma como si fuese ella, como si me hablase Gala. Me relató que fue todo ser que tuvo que abandonarme sin remedio y que siempre me acompañaría aún estando en otro mundo. Se acercó lentamente a mí, notaba su alegría, su cola estaba moviéndose enérgicamente y su boca abierta creando una sonrisa canina. Estiré la manó para tocarla y en cuanto alcancé su aura, me levanté rápidamente para abrazarla, pero todo lo que quedó, fue nada. No había resquicio, solo un túnel de aire, abriéndose paso entre las hojas secas y la arena roja bañadas bajo la luz del crepúsculo. Como aquella vez en el mundo real, dejándome otra vez solo con mis desgastados recuerdos y las lágrimas de un niño en un cuerpo maduro.

domingo, 26 de junio de 2011

Presión.

Podría estar en medio del campo más grande del mundo, pero me sentiría como si estuviese en la habitación de aislamiento de alguna cárcel. Da igual que pudiese correr, da igual que pudiese gritar, escribir, dibujar, escuchar música, hablar, me sentiría de la misma forma como si todas mis fugas estuviesen bloqueadas, como si intentasen ahogarme en algún lago de países del Norte, tan fríos y pesados que congelan hasta la propia energía.

Acostado en el suelo, haciéndome una bola, intentando hacer que mi propio agobio y miedo no consiguiese cubrirme entero con su manto, suficiente era estar apestado de su perfume, y eso ya era difícil de sobrellevar, me quitaba fuerzas, optimismo y desgastaba mi propio ser.

Al borde de un acantilado, veía como las olas chocaban contra las rocas del fondo, como demonios esperando con ansias que cometiese el mayor pecado, como perros hambrientos saboreándome ya solo con el olfato. El viento estaba indeciso en si tirarme al frente o a atrás, no, no era el viento, era yo, no había precipicio real, era mi mente, ella si lo estaba y yo controlaba el viento, controlaba los pasos, pero había algo más fuerte que mi control, era algo inmenso, algo incontrolable...

Mi alma.

Es muy difícil soportar la presión de los amores, las esperanzas imposibles, los confrontamientos, las nuevas cargas y experiencias, los nuevos mundos por conocer con formas humanas. Debido a que esa presión es creada entre la interminable discusión entre la mente y el corazón. Entre la razón lógica y la fe.

miércoles, 22 de junio de 2011

Algo de adolescentes.

Hacía un viento fuerte que azotaba los pelos sueltos que no pude meter en el gorro de lana, observaba como los ratones de blanca espuma subían las rocas mientras que otros evitaban los obstáculos y directamente sumergían mis pies en ya un un helado manto transparente, pensaba que me relajaría de tal forma como lo pintan en la TV o en los libros, pero el sonido del mar y el viento no conseguían que yo alcanzase un estado plenamente sosegado, pero si que me despegase un poco del mundo.
Pero no podía parar de pensar en como ansiaba tener algo nuevo, algo que para mí era nuevo, lo quería, tal vez incluso lo necesitaba para sentirme feliz, pero no lo conseguía. Da igual las veces que viese que había indicios de que mi alma reaccionaba a otra, porque al final, el contrario nunca correspondía. Era algo de lógica, soy una chica que no pertenece al mundo en el cuál las cosas son tan "clásicas".

Decidí dejar la roca que me servía de asiento para observar el paisaje marino y fui al piso. No había nadie, la familia estaba en la playa, aún sin Sol y con un viento que gritaba mal educádamente y metía mano descaradamente a todo el cuerpo, ellos preferían estar en la arena tumbados, esperando a que el brillo bañase sus pieles.

Estaba en el ordenador, tras ver todas las webs online que me interesaban decidí buscar mi viejo blog que cree en internet, no me acordaba del nombre así que puse mi nombre de usuaria, el blog quedó un poco de lado viendo que salían resultados sobre mí misma en varias paginas, casi todas de contactos, tras revisarlas interesadamente, busqué el blog y corregí varias faltas que tenía. Volví a quedarme sin hacer nada, en la TV hablaban de "verdades" y de la "ayuda" que nos ofrecía el gobierno. A papa Estado le daba igual como estuviésemos, esto casi sigue siendo algo con un aire a la edad donde los nobles eran llamados nobles y no políticos.
Decidí mirar en facebook varios contactos y sus actualizaciones por puro aburrimiento, no se como acabé que, de todos los que ví, la mayoría fueron de personas a las que me acerqué mucho emocionalmente, estaban igual de bien como casi siempre, supuse, aunque en el fondo, muy fondo, deseaba que sintieran añoranza por mí. Ahora me encontraba mirando una foto donde justo habían comentarios de dos personas a las que mi alma decidió mostrar interés por ellas, no debí hacerlo, pero leí los comentarios, ahora si que estaba aparte de aburrida, con bajón. Las frases de amor y juegos de te miro mal, ahora me quejo y luego me enfado para que finalmente digas 'aii, que tonto ajaj' me ponían algo enferma, tal vez por envidia, tal vez por falta de costumbre, no, era envidia, pura envidia que me quemaba como un ácido en mi interior.
Siempre desee tener un amor aunque fuese solo temporal, pero mutuo, aunque finalmente se fuese con otra, o incluso con otro. Pero lo deseé y lo sigo deseando mientras miro otra vez, la foto de la joven persona con su apuesta pareja por el cuál siento un interés que no volveré a mostrar.