Más que alas parecen, piedras. Piedras de color gris, del frío color de las palabras tenaces de los mayores; de los que admiran mis inútiles alas del color con el que se maquillan las nubes antes de llorar.
Piedras parecen mis alas que caen dañando a otros pájaros.
Piedras parecen mis alas que caen dañando a otros pájaros.
Mejor no hacerle daño a nadie, no quiero dañar a quienes tienen de verdad alas para volar, para reflejar con su blanco la luz del veraz Sol; mejor dejar de ser aire y convertirme en lo que soy.