La gente debería hablar más consigo mismo, pues somos, en la mayoría de las veces, grandes personas a las que no damos la oportunidad de conocernos. Un amigo, un amante, un hijo, un padre, una divinidad, una monstruosidad. ¿Cuánto nos perdemos al no querer quedarnos a solas?
lunes, 25 de agosto de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario