sábado, 9 de agosto de 2014

Comienza el reencuentro.

Me doy cuenta que cuando uno tiene tiempo de pensar siempre piensa en que piensa demasiado.
 Como el borracho que bebe porque no puede dejar de beber, el fumador que fuma porque no aguanta su hipocresía, el drogadicto que destruye su vida porque convierte al mundo en un reflejo de su espejo.

 Somos seres que aburridos de nuestra vaga vida recreamos una en la que todo pensamiento adquiere más fuerza de la que nosotros disponemos, una bola de nieve que cae por una pendiente y crece y crece, un duende correteando alrededor de nuestra cabeza, una y otra vez, una y otra vez.

 Somos el ser más inteligente del planeta. Lo decimos nosotros. Lo pensamos nosotros. Lo creemos nosotros. Pero tal vez, es que lo más inteligente del planeta ve innecesario decirnos lo contrario, pues tal vez, somos los más estúpidos del planeta.

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